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La
Eucaristía es el centro de la vida cristiana, el sacramento
de sacramentos, y la plenitud de la Iniciación Cristiana.
La familia es la primera responsable de enseñar a rezar y practicar la fe. La catequesis parroquial es sólo una ayuda, aunque necesaria. No es lo mismo "clase de religión" que catequesis parroquial; la clase de religión ilustra la inteligencia, mientras que la catequesis parroquial inicia en la vida cristiana y en la comunidad. La preparación a la Primera Comunión se recibe en el curso catequístico del centro correspondiente. Incluye tareas, celebraciones, y reuniones de los padres de familia. A la familia le toca la memorización de oraciones y preguntas; a los catequistas, la comprensión de los temas.Por consiguiente, a los particulares que preparan niños a la Primera Comunión, se les pide que se integren en el equipo parroquial de catequesis, con el fin de integrar sus talentos, y obrar como comunidad en este sector tan importante, y no como si fuera empresa privada. No queremos que se dé más importancia a lo social y externo de la Primera Comunión, sino al Misterio celebrado y al compromiso cristiano. Por eso, recordamos algunas de las "Normas para los sacramentos" dadas por el Sr. obispo José Trinidad Sepúlveda en 1997, tras una amplia consulta de varios años. Sólo se admite a la preparación de Primera Comunión a niños de 9 años cumplidos, porque ya tienen sentido de historia (nuestra fe se basa en la historia de la salvación), saben escribir para contestar su cuaderno de trabajo, y pueden comprender un poco más que los menores. Como la Eucaristía es por excelencia el Sacramento de la comunidad (Comunión significa: común unión), la Primera Comunión sólo se puede realizar en las celebraciones de la comunidad, es decir, el 1 de mayo en San José y el 25 de diciembre en San Juan Bosco, de acuerdo al centro en que se prepararon. Así se evita el culto a la vanidad o vanagloria personal o familiar, la acepción de personas, la sensación de aislamiento y los malos entendidos. No conviene juntar su celebración con otras celebraciones (XV años, XXV aniversario de matrimonio de los papás, Cantamisas, etc.), pues no se les prestaría la debida atención. Se sacrifica el sentido espiritual sólo por la oportunidad de hacer una única fiesta. A los disminuidos físicos o mentales se les pide el mínimo de conciencia sobre lo sagrado, el deseo de recibirlo, y un adulto que se haga responsable, puesto que son cristianos con todo derecho. Los padrinos de Primera Comunión, en cuanto sea posible y convenga, serán los mismos del Bautismo. No pueden ser padrinos quienes no puedan comulgar con el ahijado o la ahijada. No tuvo padrino o madrina, si éste no comulgó con él o ella en esta celebración solemne. Los rezagados, o los que vienen de fuera y traen su respectiva preparación, se integrarán en cualquiera de las dos tandas de la comunidad.A los que han cumplido con los requisitos, se les pide que traigan su vela bautismal, o una que la supla si ya no la tienen o no es digna, para renovar sus promesas bautismales. En la última reunión de papás de ponen de acuerdo para las ofrendas de la Eucaristía, los servicios litúrgicos de la celebración, y otros detalles prácticos. No se olvide que la preparación no es únicamente para la Primera Comunión, sino también para la Primera Confesión o Reconciliación. La preparación y celebración de este Sacramento será considerada como de un sacramento propio, y no sólo como un medio para la Comunión. Por tanto, se realizará en una Celebración comunitaria de la Penitencia, con participación de los papás, padrinos y niños. Y se propiciará un festejo por dicha celebración. Se procurará que quienes han hecho su Primera Comunión no se alejen de la Catequesis, antes, por el contrario, se comprometan en un grupo de acólitos, de tarcisios o inesitas, o de acción social, para que sigan creciendo en amor por la Eucaristía. Desde entonces tienen mayor obligación, bajo pecado, de la Misa dominical y la Comunión pascual. La Primera Comunión es una buena ocasión para que revisemos nuestro compromiso cristiano: quienes ya hicimos nuestra Primera Comunión ¿vivimos realmente como cristianos maduros? |
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