| Las
lecturas del domingo primero de Adviento
Iniciamos
un nuevo año litúrgico con el primer Domingo de Adviento.
El
profeta Isaías, por medio de símbolos nos transmite un mensaje
de buena nueva. La liturgia de adviento, nos presenta al padre, que nos
llama, a vivir un cambio totalmente nuevo, despertando en nosotros la voluntad,
de ir al encuentro de Cristo con nuestras buenas obras, como las vírgenes
prudentes, que esperaban la llegada del Esposo.
El
adviento, es un tiempo de esperanza pero esta esperanza cristiana implica
preparación por medio de la conversión; la conversión
es un regalo de Dios y solo Él puede motivar ese cambio interior.
San
Pablo, saluda a la comunidad de Corinto y por medio de un saludo, les desea
la gracia, la paz de parte de Dios nuestro Padre y de Cristo el Señor.
San
Pablo agradece a Dios los dones recibidos que le ha concedido, a ellos
y los anima a vivir las virtudes teologales; la fe esperanza y el amor.
Cristo
por medio de una comparación nos habla de la conversión y
la vigilancia, la visita de Dios a nosotros es inesperada.
Dios
se nos da a conocer, en la persona de Jesucristo, es un Dios cercano que
nos revuelve nuestra dignidad por el amor y nos invita a ser agradecidos
con Él. Por eso le decimos tu Señor eres nuestro padre que
nos llama a vivir unidos con su Hijo Jesús, es el Padre que nos
llama a prepararnos a la venida de Cristo con la práctica de las
obras de misericordia con nuestros hermanos.
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