![]() |
||
|
Introducción Todos los lunes en nuestras escuelas y en el colegio, así como en la Plazuela del zócalo tras los desfiles o en las paradas cívicas de las fiestas patrias, en los honores a la Bandera cantamos en nuestro Himno Nacional: "Para tí las guirnaldas de oliva, un recuerdo para ellos de gloria, un laurel para tí de victoria y un sepulcro para ellos de honor". Podríamos parodiarlo diciendo: Parroquia de Valle de Guadalupe, reconocemos tus triunfos y te coronamos como campeón; pero también nos acordamos de quienes han hecho posible esas victorias tuyas, y en su tumba o en sus monumentos depositamos una ofrenda floral, porque, rindiéndoles homenaje, nos abastecemos de nuevas energías para seguirte engrandeciendo. Con el autor del Libro del Sirácide o Eclesiástico, decimos también hoy: "Hagamos ya el elogio de los hombres ilustres, de nuestros padres, según su sucesión. Grandes glorias que creó el Señor, grandezas desde tiempos antiguos... Estos hombres de bien, cuyas acciones justas no han quedado en olvido, con su linaje permanece una rica herencia, su posteridad" (Sirácide 44,1-2.10-11). Así como el ser humano se forja en la vida para cumplir con su destino, de la misma manera lo hace un pueblo. Con su lucha, la entrega de sus forjadores, el sudor y la sangre de sus héroes, que no les importa incluso su vida, avanza un pueblo paso a paso, con la firme convicción de que mañana será mejor. A esos hombres de arrojo y a esas mujeres que logran personificar a su pueblo porque enaltecen sus valores y aman a su terruño y a su gente, les rendimos un merecido homenaje, que nos enaltece y nos da identidad. En la transición y permanencia de cada quien sobre el suelo de este de Valle de Guadalupe, nos corresponde cumplir una misión. Al honrar a los personajes ilustres de nuestra comunidad parroquial, reconocemos la obra de Dios, que se valió de ellos para seguir construyendo su proyecto. Con el salmista, podemos exclamar: "Oh Dios, nuestros oídos lo oyeron, nuestros padres nos lo han contado: la obra que realizaste en sus días, en sus años remotos" (Salmo 43/44,2). Queremos conservar la memoria histórica del pueblo. Y, como en otro salmo, exclamamos: "Escucha mi pregón, pueblo mío, extiende tu oído a las palabras de mi boca, que voy a abrir mi boca a las sentencias para broten los enigmas del pasado. Lo que hemos oído y que sabemos, lo que nuestros padres nos contaron, no se lo callaremos a sus hijos, lo contaremos a la futura generación: las alabanzas del Señor y su poder, las maravillas que realizó... El mandó a nuestros padres que lo comunicaran a sus hijos, que la generación siguiente lo supiera, los hijos que habían de nacer, y que éstos se alzaran y se lo contaran a sus hijos, para que éstos pusieran en Dios su confianza, no olvidaran las hazañas de Dios, y observaran sus mandamientos" (Salmo 77/78,1-7). Y también: "Quede ésto escrito para la generación futura, y el pueblo renovado alabará al Señor". Conservar las grandezas conquistadas por nuestros antepasados debe ser un deber primario de todo vallelupense que reconoce en su tierra a la gran madre que nada ni nadie debe mancillar. Desterrar para siempre al extraño enemigo, al explotador, al dictador, al bárbaro, al pusilánime, al corrupto, para mejorar a su pueblo. Que se escuche el grito de "¡Vallenses, al grito de guerra!". Nos corresponde aprovechar los esfuerzos, los ideales, las búsquedas, las heridas de los forjadores de la identidad de este pueblo; no podemos dejar que se olvide el heroísmo de quienes no se asfixiaron ante la angustia de ser atacados por un enemigo invisible o disfrazado de redentor, sino que aprendieron a superarlo mediante la lucha ideológica y moral, y a veces también armada, congruente con sus hondas creencias y las convicciones religiosas del pueblo. Señor cura Don Lino C. Martínez. Es una institución y un personaje casi mítico. Su carácter recio permitió la formación de ciudadanos responsables y trabajadores, controló la conciencia general en las luchas revolucionarias, desarrollando una ideología conservadora. Dirigió la construcción del templo, el empedrado de calles, el alumbrado público. Compró el reloj parroquial. Formó la primera banda musical. Muy reconocido su interés por la mejoría integral de las personas. Su activa estancia en este lugar, de 1885 a 1917, lo han metido en el corazón del pueblo, y bien merecido tiene el monumento que se le erigió en el centro de la ciudad. Fundador del pueblo; traza sus calles. Director de su escuela. Pasaba en ella la mayor parte del tiempo. Envió gente a prepararse al seminario y luego a universidad. Construyó el templo en 7 años, invirtiendo su dinero y organizando faenas. Los domingos, después de Misa de 12, todos acarreaban piedras y arena. Cuando faltaba dinero, se iba a Mezquital del Oro y conseguía. Según fuentes extraparroquiales, el 11 de enero de 1898 bendijo el templo, origen de las fiestas de enero. Se dice que cruzó las calles entre los soldados y no fue visto. Sacaba a los borrachos de la cantina. Regañaba a los muchachos ociosos que andaban jugando canicas, y los llevaba a trabajar. Compró terrenos en La Soledad, San Isidro y Aragón. Muy
enérgico. La voluntad de Don Lino se cumplía en el pueblo,
aun de parte de las autoridades comisariales.
El 15 de diciembre de 1904 se dejó al P. Lino sólo como capellán de La Llave. Y se nombró capellán de Valle de Guadalupe al P. Ladislao Lupercio. El 4 de marzo de 1910 llega nuevamente el P. Lino. Hace los trámites de la parroquia y queda como primer párroco. El 21 de marzo del mismo año, el arzobispo D. Jesús Ortiz decretó la erección de la parroquia de Valle de Guadalupe, nombrando párroco al P. Lino. El 19 de junio se hizo la erección, presidida por D. Pedro N. Rodríguez. D.
Lino C. Martínez fue párroco del 28 de marzo de 1910, hasta
su muerte en Valle de Guadalupe el 3 de noviembre de 1918.
Hay licencia para exponer el Santísimo los días 19, el primer domingo de Julio (Nuestra Señora del Refugio), el novenario del Carmen. El 20 de septiembre de 1918, por sus condiciones de salud, se concede licencia al P. Lino de celebrar la Santa Misa en el oratorio privado de su casa, donde tiene la imagen de Nuestra Señora del Carmen. Temblores de tierra: numerosos en 1895, septiembre de 1900, mayo de 1912; 20 enero 1913 polvillo del Volcán de Colima ANTECEDENTES:
El Sr. D. Pedro Loza, arzobispo de Guadalajara, alentó la fundación de pueblos, agrupando en núcleos a la población dispersa, para una mejor atención espiritual y la formación de una cultura cristiana enmedio de la azarosa situación del siglo XIX. Por eso el P. Lino Carmen Martínez, capellán de La Llave, se dio a la tarea de acondicionar La Venta como pueblo. Era posible así sobrevivir ante las crisis del México independiente, la adolescencia de nuestra nación. Junto al camino real se abrió un lugar de descanso y venta de artículos útiles. A principios del 1800 construyeron casas José González, Ascencio Barba Franco y Pantaleón Alvarez. En 1837 vivían las familias Reynoso y Carpio Gómez, González Hermosillo, Barba Franco, y Alvarez del Castillo; aquí nació el insurgente José María González Hermosillo. Fue Posta de Diligencias cuando, en 1864, se estableció el servicio. El pueblo mexicano vivió un gran entusiasmo guadalupano de 1880 a 1895, por la coronación pontificia y el patronato guadalupano. Pese a que en 1883 Joaquín García Icazbalceta en una carta negaba fundamento histórico al hecho guadalupano. La coronación pudo hacerse el 12 de octubre de 1895, con la participación de 21 obispos mexicanos, 14 norteamericanos, uno de Quebec, Cuba, España, Panamá, unos 100 sacerdotes y no menos de 50 mil fieles que llenaban el atrio y la plaza. El
30 de abril de 1885, el Congreso del Estado de Jalisco decretaba: la supresión
de la Comisaría municipal de San Nicolás, comprendida en
el municipio de Jalostotitlán; la erección de la Comisaría
Municipal de la Hacienda "La Venta de Pegueros" de la misma municipalidad
con la denominación de "Valle de Guadalupe". En el Libro de gobierno
parroquial de Jalostotitlán apareció esa denominación
por primera vez el 21 de mayo de 1887.
PERSONAJES:
P.
Jacinto García:
Colaboradores
de Don Lino:
P.
Ladislao Lupercio.
TIEMPOS DEL SEÑOR CURA ISABEL Sr.
cura José Isabel García de Alba:
Señor
cura Alfredo R. Plascencia:
TIEMPO DEL SEÑOR CURA TEODORO. Señor
cura Teodoro García Armas:
El 23 diciembre el señor Garibi da licencia de construir la cúpula. La cúpula se cayó: o en la boda de J. Jesús Pérez y Julia González (12 de mayo de 1926); o en la de Juan Pérez y María Padilla (17 julio 1926). La reconstrucción se comenzó hasta después de la Cristera, en 1930. Se reiniciaría hasta 1930. Como le pidieron, hizo inventario, y entregó el templo. En 1928 el gobierno devuelve en muy mal estado el inmueble. Firman hasta la media noche del 30 de diciembre de 1930. El 17 octubre 1934 se erige la Sección de la Adoración Nocturna. El 25 de mayo de 1935 termina el piso, la sacristía y el bautisterio. El día 30, fiesta de la Ascención, se hace la bendición. 1936 reinicia la fiesta del Carmen; la imagen estaba en casa de Modesto Barba Rubio. El 27 junio de 1937 tapa la puerta del costado por seguridad y para completar decorado. El 27 de octubre de 1938 se aprueba el proyecto de pórtico y decorado interior. Se vendieron las fincas en ruinas del portal. Solicitó una escuela particular. De diciembre del 1938 a enero de 1939 se hacen las bancas. Para el 29 septiembre bendice el Santo Cristo y Santa Teresita. Vicarios: P. Hermenegildo Vázquez (del 18 sept 1923 al 18 enero 1924); P. Leopoldo Gálvez (del 6 sept 1925 al 2 febrero 1930); P. José Reyes Vega (del 2 dic 1926 al 26 julio 1925); P. Santiago Ulloa (llega en pleno conflicto cristero 1927-1928). El P. Pablo Barajas es vicario del 1 de agosto del 1939 al 20 enero 1940. Colaboradores:
Cristíada:
En Jalisco se anticipó la persecución religiosa y el cierre de cultos, primero con Carranza (1918), y luego con Guadalupe Zuno (1925). Nuestra patria se tiñó de sangre en lucha fratricida. Cuando Calles decidió suprimir las Cámaras en Jalisco, Zuno nombró estratégicamente al joven y esperanzador político Silvano Barba como Gobernador interino (del 28 de julio de 1926 al 1 marzo 1927). Los Congresos Estatales fijan el número de sacerdotes (en Jalisco, 1 por cada 5000). Expulsión de sacerdotes extranjeros y Delegado Apostólico. El
Episcopado decide suspender los cultos de los templos (23 jun), y se hace
a partir del 1 de agosto.
Orden de ataque aéreo y primera concentración (mayo de 1927). Martirio de S. Román Adame en Yahualica (21 abril); de San Julio Alvarez en San Julián (30 marzo); de San Pedro Esqueda Ramírez en San Juan (22 nov); de Santo Sabás Reyes Salazar en Tototlán (13 abril). Martirio de Santo Toribio Romo González en Tequila (25 feb de 1928); de San Tranquilino Ubiarco en Tepa (5 oct). En las concentraciones, Valle de Guadalupe fue un punto de reunión. Había guarnición federal en la población. Miércoles 1 de marzo de 1928, dia de ceniza, batalla entre Regino Flores (gobierno) y Regino Jiménez Barba (cristeros). Balazo a la campana. Muerte de Don Juan González, encargado del Mesón de Abajo, que rezaba el rosario en la parroquia: arrastrado a cabeza de silla por el empedrado de la calle real, colgado en La Alameda, acusado por un Antonio de tener armas para los cristeros. Tenía una hermana que se llamaba Jacoba, y 4 medios hermanos: Isidra, Felícitas, Marcos y Victoriana. Beto, hijo de Marcos, vive aún. Gabina Barajas Gutiérrez fue testiga de cuando llevaban a Dn Juan al suplicio (está en el Asilo), vivió 8 años con las hermanas Jacoba y Victoriana, y dice que Silvano Cruz Barajas conoce a Beto, que antes vivía por Calle Jaime Nunó en Guadalajara. El 4 de marzo 1928 fueron ahorcados: en un poste junto a la esquina del atrio Antonino Carrillo, en el puente de la salida a Guadalajara a Genaro Mora, y en el puente de la salida a El Salto del Agua a Donaciano Gutiérrez. El 22 de febrero, en las afueras del poblado, batalla entre Regino Jiménez de parte de los cristeros y Regino Flores de parte del gobierno, resultando derrotados los primeros. Asesinato de Obregón (17 julio). Arreglos religiosos y amnistía a cristeros (1 julio 1929). El gobierno devuelve en muy mal estado el inmueble. Firman hasta la media noche del 30 de diciembre. Se reduce nuevamente el número de sacerdotes en Jalisco (31 oct 1931). En 1932, en la presa de Los Gatos fué arrojado y acribillado a tiros el comandante de policía en Valle Margarito Casillas. Hubo una kermesse en Tepozanes a beneficio de las obras parroquiales. Llegaron a cenar unos antiguos cristeros, y Margarito se negó a capturarlos, como quería uno de la policía. Los federales lo mataron así en el Cerro Blanco. Nueva suspensión de cultos ante hostilidades del gobierno (25 julio 1932). Orden de registro estatal de sacerdotes (11 nov). No hubo Junta Vecinal de administración del templo durante la suspensión de cultos. El 7 de agosto de 1929, por órdenes de Secretaria de Gobernación, entrega el templo al señor cura García Armas el presidente del consejo municipal Juan Ignacio Arias y 10 vecinos: Modesto Barba, Eugenio Alvarez, Jesús C. Casillas, Lorenzo Casillas, José Romo, Isabel Alvarez, Fernando Gutiérrez y Refugio Alvarez. Por la acción del Lic. Silvano Barba González, la Cristiada no se resintió mucho en Valle. Los campesinos podían conseguir un salvoconducto para no ser molestados. El P. José Reyes Vega, general cristero, fue vicario parroquial de Valle de Guadalupe. Pero pocos vallenses se integraron a las fuerzas cristeras. En las concentraciones, Valle de Guadalupe fue un punto de reunión. Había guarnición federal en la población. Fueron pocas las acciones contra los cristeros y simpatizantes. En 1926 el general Cedillo acampó en El Cerrito con 3000 hombres y mandó matar las vacas de Antonio Barba Jiménez. El 22 de febrero de 1928 en las afueras del poblado se desató la batalla entre Regino Jiménez de parte de los cristeros y Regino Flores de parte del gobierno, resultando derrotados los primeros. En la presa de Los Gatos fué arrojado y acribillado a tiros el comandante Margarito Casillas. Muchachas que ayudaron la Causa: Juanita Ramírez y María, hijas de Juana Ramírez; hermanas Regina y Secundina Bautista (que vive, tiene 98 años). P. Leopoldo Gálvez, vicario parroquial durante la Cristiada; el 28 sept 26 le piden moderación de parte del Arzobispado; el señor cura García Armas firma el último Bautismo el 28 de abril de 1927, y entrega cuentas el 30; el P. Galvez firma documentación hasta las fiestas de noviembre. Regresa el señor cura García Armas el 7 de agosto de 1929. P. Santiago Ulloa: administra las parroquias de Pegueros y El Valle durante la Cristiada; vive en Casas Viejas, en casa de su cuñado Domingo Becerra, donde se refugian otros sacerdotes. Celebra Misas, bautismos y matrimonios donde puede, debidamente registrados, desde octubre del 27 hasta marzo del 29. P. Nicolás Martínez: celebra Misa, bautiza y casa durante la Cristiada, aunque sin autorización ni derechos. P. Higinio Gutiérrez, desde San Miguel, administra sacramentos entre septiembre y octubre del 27. TIEMPOS DEL SEÑOR CURA RAFAEL Señor
cura Rafael Pérez.
De 1941 a 1944 hace personalmente colectas por las calles, plaza, tiendas y casas, para las obras parroquiales. Los domingos salía a pedir, y se hacía acompañar de alguien, sobre todo jóvenes. Funda la Congregación Mariana (aprobación 15 de noviembre de 1941; primeras congregantes se reciben el 25 de mayo de 1944) y la Cofradía del Refugio (3 abril 1944 para mujeres, y el 25 de mayo para hombres). Dio mucho realce a los movimientos, sobre todo la Adoración Nocturna, con numerosos turnos de toda la noche, durmiendo en el curato (el turno del sábado IV tenía más de 10 miembros.. La catequesis se daba en el atrio, el curato, el templo y la sacristía. Por las noches salía de particular a las calles para saber cómo andaba el mundo en la realidad. Invitaba a los jóvenes a casarse para no andar de vagos. Decía que quien pierde su vocación es difícil que se salve. Les daba trabajo en los campos que adquirió. Juntó una especie de internado en el curato con los muchachos que le ayudaban y los que enviaría a estudiar. Tenía un carácter muy duro, y era muy conservador. Sumamente trabajador, arregló todas las fincas de la parroquia, hizo las casas de los vicarios. Se contaba que en Atotonilco se separó un poco de la persona que le acompañaba a ver un enfermo, y estuvo a la vez presente en la casa del mismo. Para la visita pastoral del Sr. Garibi el 21 de mayo de 1945, lleva ya muy adelantado el recorado, y tiene unos 500 adoradores en turnos. De octubre de 1946 a marzo de 1948 trae a D. David Cardona para que pinte los murales del templo, copiando las pinturas de la Basílica de Guadalupe. De
junio a septiembre de 1949 arreglan la cantera. El 8 de noviembre de 1949
se le pide que no tumbe la torre.
El 28 de abril el Sr. Garibi pone la Primera Piedra del templo de San José, y consagra la campana que regaló juntamente con la imagen de San José. La primera Misa en San José se celebró el 25 de enero de 1952. El 24 de mayo de 1952 el Sr. José Garibi Rivera celebró la solemne Consagración del Templo Parroquial, con su altar de cantera de Yahualica. La víspera se hicieron Maitines junto a las reliquias en la capilla del Calvario anexa al templo. Y al día siguiente se develó el monumento del P. Lino. Pero el 26 de octubre del mismo año se suspendió la obra porque la deuda ascendía a 558 pesos. El 31 de octubre de 1953 se concede permiso para Misa vespertina los viernes primeros. El 11 de febrero de 1954 se concede el Jubileo circular del Santísimo a la capilla del Salto. El 13 de noviembre de 1955, en visita pastoral, se le pide quitar el pórtico porque no cuadra con la fachada, hacer el comulgatorio. El 5 diciembre se habilita la capilla de La Joya. San José iba hasta la cornisa. En 1956 emprende de lleno sus obras. El 8 de enero de 1959 enferma el maistro. reanuda la obra de julio de 1960 al 12 septiembre de 1961. Sigue hasta el 7 agosto 1963. Ya el 5 de marzo se había puesto la luz. Las Misas dominicales registradas en la visita pastoral del 16 de diciembre de 1957 son: a las 5 para los adoradores, a las 7 para la Congregación Mariana, a las 8 para niños, a las 9 en San José, a las 10:30 por el pueblo, a las 12:30 y a las 18, y además en El Salto y en La Llave. 29 octubre de 1960 se autoriza capilla a Nuestra Señora de los Remedios en El Trigo; para el 18 agosto 1961 ya celebra las XL Horas. El 17 diciembre 1961 se autoriza la capilla de San Rafael en honor de Nuestra Señora del Refugio. El 10 de septiembre de 1962 se terminó la segunda casa anexa al curato. El 6 de julio de 1964 se bendijo el Templo de San Juan Bosco en las colonias; y para enero de 1966El 6 de julio de 1964 se bendijo el Templo de San Juan Bosco en las colonias; y para enero de 1966 tendría su primer novenario, y para el 11 de julio del mismo año el Sr. Garibi consagró el altar, colocando reliquias de San Clemente y Santa Daría. En 1966 se tuvo ya el primer novenario vespertino en honor a San Juan Bosco. En la visita pastoral del 12 febrero 1968 se alaban sus cuadros murales; se indica que la cantera de las portadas es frágil y que la puerta está vencida. Hay hasta 1500 comuniones el viernes primero. Pero enferma el Sr. Cura Rafael; el 23 de diciembre del mismo año el P. Rufino Gutiérrez da el informe como vicario sustituto. Acentuó su áspero carácter y perdió la memoria. El P. Mariano Ramírez llega el 6 de julio de 1969 como coadjutor. El 20 del mismo mes llevaron a Encarnación de Díaz al Sr. Cura Rafael, donde falleció el 22 de febrero de 1972. Vicarios parroquiales: P. Salvador Camarena (del 21 de julio de 1941 al 19 enero 1942). P. Pedro Montaño (del 5 enero 1943 al 13 marzo 1949). P. Alfredo Vázquez (del 3 diciembre 1949 al 5 diciembre 1942). P. Albino García (del 3 diciembre 1952 al 30 junio 1956). Los padres Angel Zavala (28 febrero 1954 a 2 agosto 1960), Manuel Cedeño (14 julio de 1956 a 11 julio 1964) y Antonio Sandoval (1 agosto 1960 a 3 noviembre 1964) atendieron la Escuela de Artes. P. Juan Herrera (vicario de agosto a noviembre de 1964). P. Rufino Gutiérrez (del 4 noviembre 1964 al 4 julio 1969). P. Jaime Parga (del 16 julio 1965 al 16 julio 1966). P. Manuel López (del 14 julio 1966 al 30 junio 1970). El P. Mariano Ramírez llega el 6 de julio de 1969 como coadjutor. Sacristán:
"Chacho"
TIEMPOS DEL SEÑOR CURA MARIANO Señor
cura Mariano Ramírez.
De noviembre a diciembre de 1970 se hizo la reparación del chapeo de cantera de la torre. El 29 de junio de 1972 se realizó la celebración de erección de la diócesis de San Juan de los Lagos. El P. Mariano Ramírez Nogales fue nombrado párroco el 29 de julio de 1972, y ejerció hast a su muerte en Valle de Guadalupe el 18 de abril de 1999. Promovió el Movimiento de Cursillos de Cristiandad. Hizo el salón para adoradores. Continuó la construcción del templo de San José hasta su consagración (1 mayo 77, por el Sr. Nuño); su hermano Ing. J. Ramírez Nogales se encargó de la cúpula. Trabajó por un parque infantil. Desempeñó cargos diocesanos, como vicario pastoral (14 dic 74), coordinador de pastoral social (18 nov 75), decano (7 jun 88). Buscaba que la gente se superara. Fundó y dirigió la Escuela Agropecuaria diocesana para campesinos. Inició las campañas cuaresmales de la caridad. Acostumbró
las Primeras Comuniones el 1 de mayo en San José para festejar a
los obispos desde 1982.
La imagen peregrina de Nuestra Señora del Carmen se bendijo el 20 de octubre de 1993. La Visita Pastoral del Señor Sepúlveda se realizó del 6 al 7 de noviembre de 1994. En la Escuela de Artes se hizo el foro, la cancha, y luego el techo. Reconstruyó la Notaría parroquial, hizo la cochera. En poco tiempo y con amistades fuertes construy´el templo del Santo Niño de Atocha. Hizo una campana de una tonelada. El 13 de mayo de 1996 inicia en San Juan Bosco el triduo en honor de Nuestra Señora de Fátima, promovido por Arnulfo Barajas. El
18 de mayo de 1999 falleció el Sr. Cura Mariano, quedando interinamente
a cargo de la parroquia el P. Victoriano.
Cantores:
Josefina Aguilera y su hija Luz María.
P.
Alfonso Pérez:
Templo
de San José:
En
tiempos del señor cura Mariano, terminaron el templo: Lorenzo Delgado
y familia: Lalo "el diablo", José Carmen, Polo y los hijos de Lalo
(Eduardo Delgado, Martín Delgado, Mario Delgado, Benjamín
Delgado), Ramón Franco, Fermín Martín, Enrique Martín,
José de Jesús Martín.
Escuela
de Artes:
Templo
de San Juan Bosco:
Santo
Niño de Atocha
CONCLUSION
"Una edad a otra encomiará tus obras, pregonará tus proezas. El esplendor, la gloria de tu majestad, el relato de tus maravillas, yo recitaré. Del poder de tus portentos se hablará, y yo tus grandezas contaré; se hará memoria de tu inmensa bondad y se aclamará tu justicia" (Salmo 144/145,4-7). Hacerse merecedor de aparecer en la historia es nacer por una misión, vivir por un ideal y morir por congruencia y fidelidad a Dios y a su pueblo, sin defraudarlo ni traicionarlo. Damos, pues, un homenaje a quien merece ser recordado, porque fue uno de los forjadores de esta comunidad humana. Forjadores de Valle de Guadalupe son también todos y cada uno de los habitantes actuales que participan con su trabajo y esfuerzo por conservar los valores que nos identifican y sostienen como pueblo, desde los pequeños de las escuelas, hasta los empresarios, ejecutivos y gobernantes. Esperamos que pronto aparezcan en las páginas de la historia y se sepa entonces el resultado de su participación. Mientras
tanto, a este pueblo guirnaldas de oliva; al Padre Lino y demás
personajes, un recuerdo de gloria; al Valle un laurel de victoria, y al
Padre Lino y los hombres ilustres un monumento de honor, pues sus sepulcros
están ocultos: el P. Lino bajo el piso del altar donde nuestro Salvador
sigue derramando bendiciones; el P. Rafael en las criptas de San José;
el P. Mariano en el Cementerio.
|
||
|