CON MARIA, RESCATANDO PECADORES (Cofradía de Nuestra Señora del Refugio).

La vida humana, individual y colectiva, como consecuencia del pecado, es una lucha dramática entre el bien y el mal.

Se necesita un ejército organizado que combata al lado de Jesús y con sus armas (Efesios 6,11), teniendo como inspiración y modelo a nuestra Madre María.

Con tal de salvar al pecador, debe importar poco el cansancio, los rechazos, las burlas, miradas agrias, desprecios, fracasos, lluvias, calores, heladas, lodazales, moscas, malos olores, mugre, rumores, ascos, etc. Que en la balanza de la justicia divina pesen más las buenas obras hechas con amor, que las ofensas.

La consagración a dicha tarea se pone en manos de María, refugio de pecadores. Y su intervención procura mayor gloria a Dios, que la ha asociado a su obra de salvación. Se junta nuestro homenaje con el suyo.

El amor a la Santísima Virgen María y el esfuerzo por imitarla es lo que une a los militantes en este ejército que lucha contra el mal. Perseverando con María en oración y buscando a los pecadores, logran conversiones y prodigios.

Todos los hombres y mujeres que han sido cofrados y recibido el escapulario de Nuestra Señora del Refugio tienen esta obligación: hacer apostolado para rescatar a los pecadores.

No se necesita organizar actividades extraordinarias, aunque les corresponde organizar las misiones populares. A todos se nos presenta la oportunidad de buscar a alguien que anda mal, tratar de orientarlo, ofrecer oportunidades de rehabilitación.

Si cada mes regresara a la Iglesia un alejado o indiferente, pronto estarían nuestros templos llenos y con mucho dinamismo. Cada conversión y vuelta a los sacramentos es como la toma de una posesión estratégica del enemigo; y en pos de ella vendrán otras.

San Juan Crisóstomo dice que no se salvarás quienes no haya hecho nada para salvar a su prójimo. ¿Cómo es posible que se tenga tiempo para ver televisión, jugar, platicar con los amigos, y hasta para vicios, y no se tenga tiempo para las cosas de Dios?.

Conseguir candidatos para los Retiros de Barrios Unidos en Cristo, Ejercicios de encierro, Cursillos de Cristiandad, Encuentros Conyugales, etc.; regularizar matrimonios; preparar Sacramentos de jóvenes y adultos; restablecer grupos de autoayuda estilo 24 horas; difundir buenas lecturas, casets o videos; organizar los pandilleros o viciantes; buscar espacios de atención a los que tienen problemas; etc.

El Rosario mensual del domingo III es para agradecer al Señor por los pecadores conquistados durante ese tiempo, y para suplicar por los que aún quedan por trabajarse. Es la forma de compartir sus experiencias y animarse con la intercesión de la Santísima Virgen.

La sociedad es como una máquina, que exige que sus piezas vayan coordinadas armoniosamente. Si cada ciudadano deja de cumplir su función, se malgastan las energías, se desalinean los engranes, se quiebran las las piezas, se desprograma la máquina. Reparar el daño es imposible sin invertir dinero y esfuerzo. El egoísmo, materialismo y búsqueda de placer consumista nos ha convertido en fuerza destructora y las soluciones agravan los problemas. Sólo con Dios podemos hallar una verdadera solución: oración y penitencia.

También se encomienda a los socios difuntos: que Dios tenga misericordia de ellos si no cumplieron su compromiso de rescatar pecadores; o que Dios les premie sus esfuerzos de arrimar más hermanos a la fuente de la Vida.
Demostremos al mundo el gran poder de la intercesión de María. Cambiemos la indiferencia de las masas en un pueblo que se enfervoriza. Comencemos por nosotros mismos.
 
 

 

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