SENTIDO DE NUESTRAS FIESTAS

Jesús compara el Reino con una fiesta: el banquete del gran Rey. Inicia su misión y sus señales, no en una liturgia, ni en una discusión, ni con una curación, sino contribuyendo al derroche y alegría de una fiesta: las bodas de Caná.

Todo lo significativo lo rodeamos de elementos festivos. La fiesta es el conjunto de tiempos y actividades que nos permiten acoger, afirmar y celebrar gozosamente la vida y todo lo que la hace posible, plena y libre. Es el momento de manifestar y compartir todo lo que Dios ha hecho en nuestra historia.

La fiesta es una profesión de fe, transmitida de una generación a otra, sobre la presencia de Dios y su acción salvadora a través de María. Sin fiestas se apagaría nuestra fe y nuestra historia como pueblo.

Celebrar la fiesta significa celebrar la vida. Celebrar la vida es acoger al Verbo que es la Vida, participar del gozo de su Pascua, y buscar promover y respetar toda forma de vida, sobre todo la humana.

La sociedad actual pretende darnos sucedáneos o reducciones en lugar de auténtica fiesta. No olvidemos plantearnos a quién estamos celebrando, por qué lo hacemos y cuál es la mejor forma de hacerlo. No se trata de no hacer nada. Ni de mera diversión, espectáculo, vacaciones, derroche o fuga de la realidad. Que no sea una estrategia de la sociedad consumista que busca distraernos unos días para luego seguirnos explotando en funciòn de su inversión, producción y enajenación en el trabajo.

La fiesta no es un ídolo que nos va devorando, sino una posibilidad de superar el mal y cambiar el destino trágico, con esperanza compartida. Que no se tache de desordenada, incontrolable, inútil, motivo de despilfarro, pretexto para el vicio, la vagancia, la flojera o los pleitos, causa de atraso y miseria en las familias y en el pueblo.

Con la fiesta denunciamos a una sociedad que aún no sabe vivir la libertad, la hermandad, la esperanza, la alegría, porque está aprisionada por prejuicios, convencionalismos, afán de tener y acumular, enajenación en el trabajo, la televisión y la diversión comprada.

Compartir y celebrar la vida es más importante que la acumulación, la competencia o el poder.

¿FIESTAS CRISTIANAS O PAGANAS?

Hay fiestas de muchas clases: fiestas patrias, ferias populares, eventos sociales, familiares, veladas culturales, fiestas religiosas. Todas se realizan entre jolgorio, entusiasmo y colorido, celebrando un acontecimiento importante. Sólo que unas dejan huella e impulsan al compromiso por mejorar la situación, y otras sólo dejan gastos, basura, deudas, crudas y remordimientos.

Dice Dios: "Ya no soporto más sacrificios ni fiestas; odio sus lunas nuevas y solemnidades; se me han vuelto un peso y estoy cansado de tolerarlas. Cuando rezan con las manos extendidas, aparto mis ojos para no verlas; aunque multipliquen sus plegarias, no las escucho, porque sus manos están llenas de sangre" (Isaías 1,11-17).

"Yo detesto, desprecio sus fiestas, y no me agradan sus reuniones, no me gustan sus ofrendas. Váyanse lejos con el barullo de sus cantos, no me molesten con la música de sus arpas. Quiero que la justicia corra como el agua y que la honradez crezca como un río inagotable" (Amós 5,21-24).

A Dios le gusta alegrarse y festejar con su pueblo. mandó a Moisés celebrar la lucha y liberación del pueblo en la Pascua. 

Pidió y ordenó al pueblo revivir la historia de salvación mediante sus fiestas: "Tres veces al año me celebrarás con una fiesta" (Exodo 23,14). Además, ordenó hacer fiesta el séptimo día. Jesús participó en las fiestas de su pueblo, y les dió su verdadero sentido. "A mediados de la semana de la fiesta, Jesús subió al templo y se puso a enseñar" (Juan 7,14). Buscaba acciones que le honraran, que liberaran a su pueblo de la esclavitud del trabajo, y que fueran para provecho del pueblo. Arrojó a los vendedores del Templo porque estropeaban el verdadero sentido de la fiesta.

Dios rechaza las fiestas sólo cuando tenemos vacíos las manos y el corazón, cuando estamos llenos de pecado, injusticias, odios. Cuando son fiestas rutinarias, comercializadas, que degradan a las personas, ocasión de vicios y pleitos. Cuando nos desgastamos, enajenamos o esclavizamos en unas fiestas. Cuando se nos olvida el motivo religioso, que es honrar e imitar a María, nuestra Madre.

La fiesta es una oportunidad de encuentro del pueblo: entre las personas que viven en este lugar, con los que vienen de fuera, sobre todo los hijos ausentes, con Dios. La fiesta le da un sentido histórico a la vida: recordamos hechos y vivencias, comprendemos que el tiempo pasa pero que recogemos lo mejor que lleva. En estos tiempos de crisis y conflictos, nuestro pueblo necesita momentos para hacer un balance, descansar, divertirse, rectificar, retomar fuerzas para seguir luchando por la superación.

El pueblo no puede ser un pasivo observador, sino el sujeto y protagonista de sus fiestas. Si se siente marginado, no son fiestas del pueblo. Si se da más importancia a los actos externos que a la vida de gracia, la oración, la participación en los sacramentos y la Palabra de Dios, no es fiesta religiosa, sino profana. Comunidades del suroeste de México cantan:

Necesitamos celebrar una fiesta
con sabor de eternidad;
necesitamos festejar una lucha,
arriesgar nuestra seguridad.
Y Aquel que resucitó
vendrá a animar la fiesta;
El mismo buscó el lugar
en donde todos quepan.
Prender la esperanza
ahí donde se había apagado;
pensar lo impensable, sí,
vivir lo inesperado.
La fiesta será arriesgar
el todo por el todo.
tendrá que recomenzar
de diferentes modos.

PREPARAR LAS FIESTAS
Cuando tenemos que hacer un largo viaje, no basta conseguir la camioneta o contratar el camión; es necesario hacer un plan del viaje: a dónde vamos, a qué vamos, quiénes vamos, para qué vamos, con que medios contamos, qué recorrido haremos, dónde haremos estaciones, qué necesidades debemos tener en cuenta, qué posibles problemas podrían presentarse, cuándo lo haremos, etc.

De igual manera, debemos hacer un plan de acción para las fiestas del pueblo. Siempre debemos tener motivos de lo que hacemos y dar razones verdaderas de nuestras acciones. Que no nos suceda como los viejos molinos de viento que sólo dan vueltas y vueltas en el aire pero ya no sacan agua ni sirven para moler, porque las aspas se desconectaron de los engranes y de las varillas. Una fiesta, a base de repetirla, puede volverse en contra del pueblo, si no se organiza consciente y participativamente.

Tomar un programa del año anterior y sólo modificarle algunos nombres y fechas significa que ya se cayó en la rutina y se perdió el verdadero sentido de una fiesta. Dejar que unos cuantos socios sean los únicos que organizan, cooperan y participan, es una señal de que el pueblo ya perdió la rienda de sus fiestas y es difícil que les saque provecho para seguir avanzando.

Entre todos debemos pensar cómo lograr una verdadera fiesta en honor de la Santísima Virgen, que sea del pueblo y para bien del pueblo, en la Iglesia católica y desde la fe cristiana, que sea evangelizadora y liberadora. Buscamos una participación del pueblo que lo haga agente de su propia historia, y una comunión que fortalezca al pueblo en su lucha por la justicia y la libertad. Hay tantas necesidades de nuestra comunidad, a las cuales podríamos responder con esta fiesta, que en este año prepara inmediatamente el 50º aniversario de la Consagración del templo parroquial.

Es necesario poner las fuerzas negativas (obstáculos, dificultades, oposiciones) y las fuerzas positivas (lo que ayuda, anima a alcanzar la meta, motiva, impulsa), como pesas sobre el platillo de la balanza, para ver si conviene realizar así la fiesta; o bien, buscar la manera de quitar o debilitar algunas fuerzas negativas para que pesen menos y cómo agrandar las fuerzas positivas para tener más ayudas.

Fuerzas negativas: El pueblo tenía una forma tradicional e inamovible de celebrar sus fiestas, desde hace medio siglo, con muchas actividades no escritas sino sobreentendidas. Asiste mucha gente que viene en plan de vacaciones o parranda, sin interés por la evangelización ni la conciencia cristiana. La mayoría de la comunidad ha sido pasiva, de espectadores, que no se siente parte, que critica lo malo pero a espaldas del párroco. Los juegos y variedades junto al templo ocasionan mucho ruido y bullicio que impide el ambiente de oración y escucha. No hay continuidad en la asistencia, pues unos días acuden unos y otro día acuden otros. Hace mucho frío y los ancianos, que son los más entusiastas por las fiestas, no pueden estar por la mañana ni por la noche. Hay un rechazo hacia lo nuevo y hacia las actividades que dirige el laico, y un desprecio al pobre que no puede ser socio o gastar. Hay un grupo que critica todo, distorsiona las cosas al tratar a los migrantes, crea oposición o falta de participación, porque se siente afectado en sus intereses o su imagen.

Fuerzas positivas: Estamos en la línea de la Nueva Evangelización. Hay más laicos trabajando en la comunidad, dispuestos a participar en un nuevo estilo de fiesta. La gente sencilla y pobre tiene deseos de participar, escuchando la Palabra de Dios y buscando proyectarla en su vida. El pueblo tiene un fuerte patrimonio de religiosidad y prácticas marianas. La asistencia de la gente al templo en tiempos de fiesta es una gran oportunidad de encuentro con Cristo. El Espíritu Santo está dando señales de impulsar la vida ordinaria de la comunidad durante el año. Nuestra diócesis ha emprendido decididamente el camino hacia el IV Plan Diocesano de Pastoral y elabora sus Marcos referenciales. Sentimos la necesidad de liberarnos de opresiones internas y externas que nos hacen sentirnos mal.

LAS FIESTAS DE ENERO EN 1926

Transcribimos un programa de las fiestas de enero de 1926 que nos proporcionaron.

A.M.G.D. Gloria, honor y alabanza a la Reina de los mexicanos, Santa María de Guadalupe.

¿Quién no tiene alabanzas para su Madre? ¿Quién no rinde homenaje al objeto primero de sus cariños? ¿Y quién es el que en México no ame con ternura y fe de niño a la VIRGEN SANTISIMA DE GUADALUPE?

Por eso nosotros los hijos de Valle de Guadalupe, que desde pequeños nos enseñaron a querer a esa Madre que está en el Cielo como fiel testimonio de nuestra fé, de nuestra gratitud y de nuestro cariño, quisimos apellidar a nuestra tierra de "GUADALUPE" y para significarle también a esa gran Señora, que tenga fijos sus misericordiosos ojos sobre nosotros.

Por eso, al tratar de bendecirla y festejarla como cada año hemos venido haciéndolo, porque es nuestra Reina, nuestra Madre y nuestra esperanza; comenzamos como llamándole (como quien dice) la atención sobre sus compromisos de Madre con nosotros sus hijos y con este lugar como Patrona. Después, Madre querida, justo es que nos regocijemos de tal Madre, y... como hombres pecadores y hijos también de la culpable Eva, como dolientes desterrados todavía en el "VALLE DE LAGRIMAS", que esperamos gozar de las promesas de Jesús nuestro Redentor y "fruto bendito de tu vientre", déjanos, Madre, que en los pesares rudos imploramos tu amor con la fé toda junta; mira, Virgen querida de Guadalupe, que si tú tienes quien mas te adore, nosotros no tenemos otra Madre (como tú) que más nos quiera.

PROGRAMA:

Dará principio el NOVENARIO el día 4 de enero. Todos los días estará expuesto a la veneración pública el SANTISIMO SACRAMENTO.

Diariamente habrá MISA DE ALBA y canto de alabanzas, y a las 8 a.m. MISA SOLEMNE, con excepción de los días festivos que será a las 9:30 a.m.

A las 11:30 a.m. VISITA AL SANTISIMO y a NTRA. SEÑORA DE GUADALUPE.

A las 3:30 p.m. NOVENA  y Reposición del SANTISIMO.

A las 5:30 p.m. entrada de los peregrinos. Rosario, Plática, Salve y Letanías cantadas.

En día 11 a las 7:30 p.m. VISPERAS MUY SOLEMNES.

Al día 12 a las 10 a.m. será la Misa de Función Solemnísima, después del Evangelio se hará la renovación del Juramento del Patronato de la SANTISIMA VIRGEN DE GUADALUPE, y a continuación se predicará el panegírico sobre las Glorias de María.

Diariamente los toques de alba, Doce y Oración serán saludados con salvas y repiques, y recorrerá la Banda Municipal las principales calles de la población.

Todos los días del Novenario habrá alegres serenatas y muy lucidos castillos y juegos pirotécnicos.

Las diversas agrupaciones y ranchos a quienes tocan la peregrinación y celebración del día, deben sufragar los gastos correspondientes, haciendo cabeza las personas nombradas.

Las ofrendas a la Sma. VIRGEN MARIA, deben consistir, como en años anteriores, en flores, cera y limosnas.

El día 12 DESFILE DE CUADROS BIBLICOS Y ALEGORICOS.

PEREGRINACIONES.

El día 4: Los ranchos de Buena Vista, Rancho Nuevo, Las Lagunas, La Soledad, La Mesa, Los Positos, Martinica.

Día 5: Los Ranchos de San Rafael, Joya de Abajo, Joya de Arriba, Barranca, Buenos Aires, Huizachal, El Rodeo.
escucha peroRodeo.

Día 6: Los Ranchos de La Estancia, Sin Agua, El Tortuguero, Salto del Agua, El Sausito, El Vallado, El Atrabesaño, El Refugio, Boca del Arroyo, Ventita, El Trigo y Hda. de San José de las Pilas.

Día 7: Sociedad de Obreros "Lino C. Martínez", Sociedad de Madres Cristianas, Escuelas Oficiales de Niños y Niñas, Empleados Municipales.

Día 8: Asociación de Hijas de María Inmaculada y Círculos de Estudios de Sritas.

Día 9: Los Ranchos de Calabazas de Arriba, Calabazas de Abajo, El Ramblás, Tepozanes, Cerro Blanco de González, Puerta de Macías, San Isidro, Los Gatos, Colonias, Pie en Juto y Aragón.

Día 10: Comerciantes y Vecinos de este lugar, que no pertenecen a los Caballeros de Honor de Nuestra Señora de Guadalupe.
Día 11: La Hda. de la Llave, Cerro Blanco de Ramírez, San Gabriel, Santa Bárbara, La Presa, La Providencia, La Zuela, El Ocote, San Ignacio, San Vicente, Arroyo Prieto, La Loma y Callejones.

Día 12: Los Caballeros de Honor de Nuestra Señora de Guadalupe.

Valle de Guadalupe, 1º de enero de 1926.

El Párroco, TEODORO GARCIA ARMAS. Pbro. JOSE LEOPOLDO GALVES.
Nota: Se suplica que en los días del Novenario, iluminen sus puertas y se procure aseo.
 

IMPORTANCIA DE LAS FIESTAS

La fiesta no es una hoja más del calendario, sino un momento importante en la vida del pueblo. Si no fuera así, no se deseara, ni se esperara, ni congregara tanta gente.

La vida es como un gran río que pasa arrastrando muchas cosas: hechos, personas, vivencias, acontecimientos, experiencias, lugares... Muchas veces dejamos pasar ese río; su agua se nos escurre por entre los dedos. Es preciso hacer un alto, ver nuestra realidad, pensar en nuestra vida a la luz del Evangelio, buscar acciones encaminadas a la solución de nuestros problemas. La fiesta es un momento de encuentro con la vida y con la historia de nuestro pueblo: su presente, su pasado y su porvenir. Bajo su sombra queremos descansar y convivir.

La fiesta también es un momento de encuentro, de convivencia y fraternidad. En la fiesta nos encontramos con tantas personas y vemos tantas caras amigas que no habíamos visto desde hacía tiempo.

Y también de encuentro con Dios: es un recuerdo de la ayuda de Dios en nuestras luchas, a través de la protección de nuestra Madre, y de la participación del pueblo en algunos momentos claves de su historia de salvación. Es un acto de esperanza en la superación de nuestras deficiencias, en nuestras victorias futuras sobre la apatía y la división, y en el triunfo total del proyecto que tiene Dios sobre nuestro pueblo. La fiesta es un momento de oración: agradecemos, pedimos perdón, suplicamos ayuda y fuerza, para seguir construyendo una comunidad más unida, hermanada y libre.

La fiesta da variedad a la vida ordinaria, ofreciéndonos oportunidades para descansar de nuestros trabajos, penas y preocupaciones de todos los días. Es una pausa en nuestras dificultades diarias; por eso esperamos con ansia sus días. 

Necesitamos las fiestas para volver a encontrarnos con nosotros mismos, para reanimarnos y reconstruirnos, y así poder continuar después la vida con mayores ganas. Que nos dejen más cansados y desgastados moralmente.

La fiesta debe ser un destello anticipado de la fiesta definitiva de la gloria eterna, que nos llenará de felicidad para siempre. A Dios le gusta alegrarse con su pueblo, siempre que éste goce de verdad y crezca en su protagonismo de un mundo nuevo. 

Porque el pueblo podría cansarse, desgastarse, esclavizarse, atontarse, enajenarse, dejarse manipular por algunos vividores, en sus fiestas. Si nuestras fiestas son fiestas religiosas, no las convirtamos en fiestas rutinarias, comercializadas, sacadineros, de vicios y de pleitos.

Queremos que nuestras fiestas sean alegres y provechosas, que den gusto a Dios y contribuyan a unir al pueblo y fortalecerlo en su caminar. Que la comunidad tome conciencia de sí misma, y vaya haciendo un plan a largo plazo para convertirse en una comunidad evangelizada y evangelizadora a través de sus fiestas. Es cierto que hay muchas dificultades para lograrlo, pero también hay mucha buena voluntad. No nos quedemos en "gritos y sombrerazos", sino procuremos que nuestras fiestas dejen una honda huella que otros puedan seguir, por nuestro compromiso con la historia y con las generaciones futuras.

Busquemos diversiones sanas, familiares, con alegría de cristianos, donde renovemos nuestras energías. Cuando traspasamos el límite de comer, gastar, presumir, beber, nos quedarán consecuencias: en el cuerpo la cruda, la acidez, el cansancio y le tensión; en el alma el remordimiento, el pecado, las envidias y resentimientos; en el bolsillo las deudas; y en el significado el vacío enmedio de la crisis económica y de valores que vivimos.

Que nuestra Madre santísima de Guadalupe interceda por nosotros, para que nuestras fiestas nos ayuden a superarnos como seres humanos, como cristianos, como comunidad, y como servidores de la humanidad en la construcción de la civilización del amor.
 

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