INTERIOR

El edificio material es signo del verdadero Templo de Dios que es Cristo (Juan 2,19-21) y de nosotros, personalmente y como Iglesia (1 Corintios 3, 16-17; Efesios 2,21; Apocalipsis 21,22). Además, es casa de Dios por la presencia del Santísimo Sacramento en el Sagrario, y las varias presencias de Cristo durante la celebración.

El interior del templo parroquial es majestuoso y de bellas proporciones. Apenas pasado el umbral de la puerta, un artístico cancel crea una atmósfera de recogimiento.

A la entrada, a cada lado del nártex, hay sendas capillas: la del sur es la capilla de la Virgen del Carmen, muy adornada aunque deteriorada; y enfrente, donde era el bautisterio, una capilla más reciente convertida en bodega, con unas criptas de mal gusto. Las capillas tienen su pórtico. Las pilastras del coro son distintas del resto del templo: con base más baja, estilo jónico romano.

Detrás del presbiterio está nuevamente la sacristía, tal como la había proyectado el señor cura Teodoro García Armas. Al lado izquierdo del presbiterio, con ingreso por el transepto y el presbiterio, hay una sencilla capilla al Santo Cristo y la Dolorosa, que están sin retablo ni murete, sino en un arco resacado del muro de piedra y sobre un banco de piedra, todo enjarrado y pintado de pintura de aceite color crema, de mal gusto. Es conocida como "antesacristía". Tiene bóveda de arista sin molduras de nervaduras, que remata en una linternilla muy sencilla. Su piso es muy elegante, como era el del templo.

Describamos algunas partes del interior del templo con mayor detalle. Ojalá no perdamos la perspectiva general del conjunto al analizar sus distintos elementos.
 

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