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Templo Parroquial Tachonado de Estrellas… ¿Satánicas?
Una noche hubo una gran tormenta en Taikí, y la estremeció un grandísimo trueno, con el que la tempestad terminó de pronto.

Otro día, vieron que el cielo se había roto, el gran trueno lo destrozó. Sobre la ciudad no había cielo, sólo un agujero oscuro la cubría. El sol rodea para no pasar por ahí. No había nubes, ni pájaros volando, ni se podían ver la luna y las estrellas.

Los habitantes de Taití vivían tristes, pues no sabían cómo recuperar el ciclo en su ciudad.
Pero un día, una estrella amarilla comenzó a brillar dentro de aquel hoyo negro. La recibieron con tanto entusiasmo que la llamaron “esperanza”. Otro día, apareció una pequeña estrella rojiza, y la llamaron “alegría”. Y poco a poco, aquel agujero que los cubría de sombras, se fue llenando de más y más estrellas que los alumbraban y alegraban.

Cada vez que alguien hacía algo bueno a favor de los demás, nacía una nueva estrella. Pronto descubrieron el misterio, y encontraron la manera de recuperar su cielo perdido. Ayudando, reconciliándose, compartiendo, hicieron crecer imparablemente el número de estrellas.
Cuando se llenó el agujero de estrellas, tras el gran resplandor apareció un deslumbrante cielo azul. La ciudad se vistió de fiesta y el mundo entero lo supo. Taití era la ciudad que tenía el cielo en la tierra.

Nuestro templo parroquial esta lleno de estrellas en esta Navidad 2005. En las columnas de la nave y los intercolumnios laterales del retablo del frente penden unas estrellas con escarcha, sobre una cortina blanca de fondo, encerrando en su centro una imagen del Niño Jesús. Y en los espacios libres, a distintas alturas, 52 estrellas con su cauda de cometa cayendo hacia abajo. Al encarnarse Cristo, el cielo está en la tierra. ¡Qué sigan multiplicándose las estrellas de nuestro cielo!

Como algunas personas mostraron su extrañeza por la presencia de estrellas, es preciso dar algunas explicaciones. A los Magos, una estrella les manifestó que el Mesías había nacido, y se movilizaron a encontrarlo. Cuando reapareció, la estrella les indicó el lugar donde estaba el Mesías con su Madre, pues se detuvo sobre la casa. La estrella es un signo.

Muchos estudios la identifican con el Cometa Halley, o la conjunción de Júpiter y Saturno. Puede no ser ninguna estrella identificable, ni la aparición de un fenómeno astronómico. El Evangelista piensa en un astro milagroso el indicador del designio divino. Es la estrella mesiánica que lleva a los Magos (paganos) al encuentro del Salvador. Para los paganos, Dios les habla por el signo de la estrella; a los judíos por su Palabra.

Pagado por Balaq, el adivino Balaam pronuncia un oráculo profético: “Lo veo, aunque no para ahora; lo diviso, pero no de cerca; de Jacob avanza una estrella, un centro surge de Israel” (Nm 24,17).

E Isaías dice: “Arriba, resplandece, Jerusalén, que ha llegado tu luz, y la gloria del Señor amanece sobre ti. La oscuridad cubre la tierra, y una espesa nube a los pueblos, pero sobre ti alborea el Señor y su gloria sobre ti aparece. Caminarán los pueblos a tu luz y los reyes al resplandor de tu aurora” (Is 60, 1-4).

Por eso preguntan los Magos: “¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Pues vimos su Estrella en Oriente y vinimos a adorarlo” (Mt 2,2). Y al salir del Palacio “la Estrella que había visto en el Oriente los guiaba por delante hasta que, llegando, se detuvo sobre donde estaba el Niño. Y, habiendo visto la Estrella, se alegraron con un grande e inmenso gozo” (Mt 2, 9-10).

Se decía que una estrella había anunciado el nacimiento del rey Mitridates, y otro astro el de César Augusto. Entre los Círculos de Qum Ram hay un horóscopo del Rey mesiánico esperando. El Mesías era el hijo de David, linaje de la promesa, y el símbolo de la dinastía davídica era una estrella de 6 picos, obtenida al empalmar 2 triángulos equiláteros opuestos. Era el único símbolo usado en el templo de Jerusalén.

Los cristianos han adornado sus basílicas y catedrales con estrellas, de 6 picos para expresar la creación del mundo en 6 días, y de 8 picos para expresar la creació por la Resurrección de Cristo. (“un día después del sábado, el primer día de la semana”, o sea, el octavo día, al cual entramos por el Bautismo). Las estrellas ante el trono de Dios en el Apocalipsis representan las comunidades y los pastores.

La estrella satánica es de 5 picos invertida, formada por las 5 A de Abracadabra, asemejando la cabeza de un chivo: sus 2 cuernos arriba, las dos orejas picadas a los lados poco caídas, y abajo la barba. Así representa a Satán y lo evocan o invocan las sectas satánicas. Algunos grupos tomaron la estrella de David como símbolo de 2 dioses: el del bien (triángulo correcto) y el del mal (triángulo invertido), que con sus ritos han de mantener equilibrados. Pero son interpretaciones posteriores, que no pueden cambiar el simbolismo tradicional cristiano. Cristo es nuestra estrella, y nos asocia a Él para dar luz a nuestras tinieblas. Recuperamos el cielo de Taití. ¡Qué sigan multiplicándose las estrellas!


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