| El
sábado 16 de junio, el diácono Andrés Gómez
Guerrero y sus compañeros, mediante la imposición de manos
y la oración que consagra, quedarán transformados en sacerdotes
ministeriales para la Iglesia, a semejanza de Cristo Cabeza.
Por
el sacramento del Orden sagrado recibirán una gracia especial del
Espíritu Santo para cumplir su misión. Recibirán el
poder de consagrar la Eucaristía y perdonar los pecados. En la Persona
del mismo Cristo, podrán hacer presente el Sacrificio del Calvario,
y nos asociarán en esa ofrenda.
De
todas las profesiones, esta ocupación es la más grande de
la tierra, pues los frutos de sus trabajos no acaban en este mundo, sino
que son eternos.
¿Hay
algo más sublime, más urgente, que una cruzada de oración
en favor de las vocaciones al ministerio sacerdotal?
UN
SACERDOTE MAS significa: ¡Una Misa más cada día, durante
veinte, treinta o más años! Y la Misa es Cristo que se ofrece
como víctima por nosotros y con nosotros!
UN
SACERDOTE MAS significa: ¡Jesús que perpetúa su presencia
entre nosotros, como maestro, santificador y pastor!
UN
SACERDOTE MAS significa: ¡cientos y cientos de Hostias consagradas
y distribuidas a los fieles dispuestos, que así se convierten en
cientos y cientos de sagrarios vivos donde Dios habita!
UN
SACERDOTE MAS significa: ¡Millares de almas contritas y arrepentidas
de sus pecados que reciben el perdón de Dios mediante la absolución!
UN
SACERDOTE MAS significa: ¡infinidad de personas consoladas, de enfermos
fortalecidos, de niños orientados y preservados del mal ambiente,
de enemigos reconciliados, de gentes iluminadas por el proyecto salvador
de Dios!
UN
SACERDOTE MAS significa: ¡la Palabra de Dios que se difunde, la Buena
Noticia salvadora que se propaga, la caridad divina que se derrama por
todas partes, la alegría de la salvación que se inspira en
la recompensa eterna prometida, en una inmortalidad gloriosa!
UN
SACERDOTE MAS significa: ¡la fecundidad apostólica de nuestra
comunidad, que regala al mundo un servidor de la salvación de sus
hermanos!
El
sacerdote ministerial, al ser re-presentantes de Cristo, merecen todo nuestro
respeto. Presiden la Eucaristía y la vida de la comunidad cristiana,
ayudando al obispo a mantener la unidad en la fe y en la caridad fraterna,
para conducir a todos a la salvación eterna. Distribuyen el Pan
de la Palabra, y son ministros del culto, del perdón, de la gracia
y la santidad.
Con
toda razón el pueblo sencillo los llama "padres" y les honra con
el beso de la mano. Aunque Cristo dice que no llamemos "padre" a nadie
(Mt 23,9), pues todos somos hermanos, la gente reverencia a quienes le
trasmiten la doctrina y la vida de Cristo.
San
Juan llama hijos suyos a quienes caminan en la verdad (3 Jn 4). y San Pablo
puede decir: "hijos míos muy queridos, aunque tengan diez mil maestro
en Cristo, no por éso tienen muchos padres, pues sólo yo
los engendré en Cristo por medio del Evangelio" (1 Co 4,14).
No
son extraterrestres. Salen de entre las familias de creyentes. Se forman
en el seminario, discerniendo su vocación. De un muchacho ordinario
Dios va forjando un sacerdote, a través de la Iglesia madre.
Hay
qué pedirle insistentemente a Dios que haya muchas vocaciones sacerdotales
y religiosas. Es un gran apostolado ayudar económicamente a la formación
de los futuros apóstoles.
Los
papás tienen obligación grave de dejar en libertad a sus
hijos que quieren consagrarse a Dios en la vida del ministerio sacerdotal.
Pero sería grave pecado inducir a un muchacho, por motivos puramente
humanos, a abrazar el estado aclesiástico sin tener vocación.
Los
jóvenes que sienten el llamado de Dios, tienen obligación
de responderle, pues está de por medio su propia realización
personal y el bien espiritual de la comunidad. Deseamos que otros muchachos
emprendan también el camino por el que el P. Andrés quiso
seguir a Jesús e imitarlo.
Encomendamos
al Señor a quienes van a recibir próximamente las Ordenes
sagradas. A quienes están en el seminario o alguna casa de formación.
A los candidatos y simpatizantes.
Encomendamos
al Señor la perseverancia de los sacerdotes, religiosos y misioneros.
Y encomendamos
al Señor a nuestras familias, para que sean semillero de vocaciones
consagradas.
El
Canta-Misa o Misa de acción de gracias se tendrá el martes
26 de junio a las 12 hs. en el Auditorio. |